Distopía: cuando el futuro es una pesadilla

La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.
Entonces, ¿para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar
Eduardo Galeano

A veces pensamos o hablamos del futuro refiriéndonos al presente. Nuestras fantasías y nuestros sueños tienen que ver con nuestros anhelos, esperanzas y miedos como individuo y como grupo. Es frecuente identificar utopía con fantasía, con pretensiones bonitas, con aspiraciones profundas del espíritu humano, pero irrealizables, ajenas a la racionalidad práctica. Sin ir más lejos, el diccionario de la RAE da esta definición para el término:

  1. f. Plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización.
  2. f. Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano.

Pero la historia demuestra que realidades tan diversas como el sufragio universal, la abolición de la esclavitud, la objeción de conciencia, la erradicación de enfermedades contagiosas o llegar a la Luna, fueron tachadas de utópicas en su día.

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REDUCTIO AD HITLERUM: arma de descalificación masiva

Existe un arma retórica que no falla nunca.

Una fórmula infalible para acabar con cualquier discusión. Tiene la cualidad de liquidar cualquier discusión desagradable sin necesidad de reflexionar o de encontrar argumentos nuevos. Se trata de relacionar de algún modo a su interlocutor con Hitler. Es un método especialmente eficaz cuando las discusiones se enquistan y ninguna de las partes está dispuesta a dar su brazo a torcer. En alemán se llama Nazikeule o “porra nazi”.

Estas frívolas y constantes comparaciones para desacreditar a los adversarios, con Hitler, el nazismo y el fascismo, las escuchamos y leemos con bastante frecuencia, especialmente en el mundo de la política y en discusiones y foros de Internet.

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Pensamiento crítico: desmontando argumentos falaces

El pensamiento crítico
consiste en analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial aquellas afirmaciones que la sociedad acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana.

Dicha evaluación puede realizarse a través de la observación, la experiencia, el razonamiento o el método científico. El pensamiento crítico exige claridad, precisión, equidad y evidencias, ya que intenta evitar las impresiones particulares. En este sentido, se encuentra relacionado con el escepticismo y la detección de falacias.

falacia. Del lat. fallacia. (DRAE)

  1. f. Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien.
  2. f. Hábito de emplear falsedades en daño ajeno.

Algunas falacias se cometen intencionadamente para persuadir o manipular a los demás, mientras que otras se cometen sin intención debido a descuidos o a ignorancia.

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La verdad está ahí fuera, solo hay que buscarla

Estamos convencidos de que la percepción que tenemos del mundo exterior es la correcta. Creemos a pies juntillas lo que estamos viendo. Del entorno recibimos estímulos que son “aspectos” de la realidad capaces de activar nuestros receptores sensoriales. Pero son solamente una parte de la realidad, ya que algunos aspectos de la misma no son captados (p. ej. los espectros ultravioletas o infrarrojos no son captados por nuestros ojos). De la misma forma la percepción de ese entorno, supongamos una paisaje campestre, no puede ser idéntica entre dos personas, una de las cuales está, por ejemplo, auditivamente disminuida. El sonido del viento, del arroyo, de los pájaros, probablemente no estará en el registro auditivo percibido por la segunda. Pero el cerebro es un sistema complejo que no solamente procesa información sensorial. Existen factores subjetivos (experiencias pasadas, motivaciones, intereses, …) que condicionan y dan sentido a la información que llega al mismo. Si esta persona perdió su audición de forma progresiva puede que aún mantenga recuerdos de registros auditivos que ahora ya no oye pero, que de alguna manera, incorpore a las sensaciones como recuerdo. Esto no podría ocurrir de forma alguna en el caso de que su problema auditivo sea de nacimiento.

En definitiva, la percepción1 es un proceso psíquico-físico a través del cual interpretamos la información captada por los sentidos. Evolutivamente, y a lo largo de nuestra vida, hemos aprendido como es el espacio natural y por ello recreamos la realidad externa, que es personal, basada en programas genéticamente determinados pero que adquiere una tonalidad emocional única.

Lo que nos lleva directamente a la pregunta, ¿qué es real?2
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Cooperación, Altruismo y Evolución

ALTRUISMO

“Diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio” (RAE)

“Inclinación a preocuparse del bien ajeno y dedicarle sacrificios o esfuerzos” (Moliner)

¿Por qué cooperamos y nos comportamos de forma altruista con otras personas?

Si nuestro comportamiento está marcado por la selección natural, y esta la entendemos como el mecanismo por el cual aquellos individuos más aptos son capaces de sobrevivir y dejar más descendientes, transmitiendo sus rasgos o características a las generaciones futuras, ¿por qué perder energía ayudando a otros individuos competidores? ¿por qué la evolución permite conductas desinteresadas?. Porque esta es la cuestión: si la evolución es un proceso en el que sobrevive el más fuerte, y el altruismo es un comportamiento que reduce esta fortaleza, ¿por qué entonces encontramos expresiones altruistas en cualquier parte de la naturaleza?

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Astrología, tu futuro es… sombrío

La Astronomía es una ciencia: el estudio del universo como tal; la Astrología es una pseudociencia: una pretensión, a falta de evidencias contundentes, de que los demás planetas influyen en nuestras vidas cotidianas.

Como comentaba, en mi anterior entrada en el blog, en tiempos de Ptolomeo la distinción entre ambas no estaba totalmente clara. Hoy sí lo está. La Astrología es un conjunto de creencias que pretende conocer y predecir el destino de las personas, pronosticar los sucesos futuros. Supone que se puede llegar a ese conocimiento mediante la observación de la posición y el movimiento de los astros. Los astrólogos sostienen que las posiciones de estos ejercen influencia o tienen correlación con los rasgos de la personalidad de la gente, los sucesos importantes de sus vidas, e incluso con sus características físicas. Hoy sabemos que no hay ningún tipo de evidencia que demuestre lo anterior, por lo tanto se puede deducir que esta disciplina no es más que un conjunto de conocimientos errados que se fueron transmitiendo a través de generaciones, transformándose en dogma, convenciendo ciegamente a muchos, y generando negocio deshonesto para algunos. Es la “ciencia” de los Incautos.

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Conocimiento, Verdad y Cultura

Nada mejor para comenzar el blog (“máthema”, etimológicamente “conocimiento”) que con este primer artículo. Desde el conocimiento intuitivo (doxa) más primario del hombre (percepción de la realidad circundante, incorporación de experiencias, etc.) hasta la necesidad imperiosa de  los antiguos pensadores por alcanzar el “episteme” (etimológicamente también “conocimiento” aunque más reflexivo y riguroso, sinónimo de un saber cierto y absoluto), la humanidad se cierne entre el filo de la insaciable curiosidad y el placer cuando comprendemos algo, y la cómoda y conservadora posición del que prefiere mantenerse en la ignorancia.  Parte de la humanidad, o al menos el “pensamiento humanista”,  se ha decantado por el placer del entendimiento, y nos hemos convertido en “monos adictos al conocimiento”. Desde que decidimos seguir ese camino nos hemos visto involucrados en una auténtica “teoría de la conspiración”: lo conocido y lo desconocido, lo comprobable y lo imposible de comprobar.

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